viernes, 15 de diciembre de 2017

Poesía: Amado Nervo

Llénalo de amor

Siempre que haya un hueco en tu vida,
llénalo de amor.
Adolescente, joven, viejo: siempre que haya un hueco en tu vida, llénalo de amor.
En cuanto sepas que tienes delante de tí un tiempo baldío, ve a buscar al amor.
No pienses: "sufriré"
No pienses: "me engañarán"
No pienses: "dudaré"
Ve, simplemente, diáfanamente, regocijadamente, en busca del amor.

¿Qué índole de amor? No importa: todo amor está lleno de excelencia y de nobleza.
Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas... pero ama siempre.
No te preocupes de la finalidad de tu amor.
El lleva en sí mismo su finalidad.
No te juzgues incompleto porque no responden a tus ternuras: el amor lleva en sí su propia plenitud.
Siempre que haya un hueco en tu vida,
llénalo de amor.

      ( Amado Nervo )

martes, 12 de diciembre de 2017

Frases: García Lorca

Oye, hijo mío, el silencio. 
Es un silencio ondulado, 
un silencio, 
donde resbalan valles y ecos 
y que inclina las frentes 
hacia el suelo.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Frases: Carlos García Gual

Casi todos los grandes caminos de la cultura occidental vienen de la Grecia clásica: los géneros literarios, la filosofía, la política y la democracia, incluso los juegos atléticos, pero sobre todo la libertad y la construcción del individuo como persona.

   

martes, 5 de diciembre de 2017

Reflexionar con...Franz Kafka

El paseo repentino

Cuando alguien parece haberse decidido definitivamente a permanecer en casa, se ha puesto la bata, se sienta después de la cena a la mesa iluminada y emprende aquel trabajo o juego que, después de concluirse, según la costumbre, implica el irse a dormir; cuando fuera el tiempo es desapacible y hace perfectamente natural el quedarse en casa; cuando se permanece tranquilo tanto tiempo a la mesa que el levantarse e irse produciría asombro; cuando la escalera de la casa está oscura y el portal está cerrado; cuando, no obstante, alguien se levanta de repente a causa de un súbito malestar, se cambia de ropa, aparece en seguida listo para salir a la calle, declara que se va, lo hace después de una corta despedida, cada uno según la velocidad con que cierra de golpe la puerta, y cree dejar detrás un enfado mayor o menor; cuando se vuelve a encontrar en la calle, con los miembros ligeros, gracias a la inesperada libertad que se les ha otorgado; cuando, gracias a esta única resolución siente cómo toda la capacidad de decisión se ha acumulado en su interior; cuando reconoce, con mayor importancia de la acostumbrada, que tiene más fuerza que necesidad de realizar el cambio y soportarlo; y cuando recorre así las calles, entonces esa noche se ha separado del todo de la familia, la cual se torna en algo insustancial, mientras que uno mismo, bien fijo, contorneando de negro, golpeándose detrás de los muslos, se eleva a una figura verdadera.

Todo se afianza si se busca a un amigo a esas horas de la noche para comprobar qué tal le va.

 

lunes, 4 de diciembre de 2017