jueves, 30 de septiembre de 2021

Microrelato: Eduardo Galeano


El mundo (Eduardo Galeano)

Un hombre del pueblo Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado desde arriba la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. -El mundo es eso-reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. 

Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.


jueves, 23 de septiembre de 2021

Poesía: Alfredo Pérez Alencart


POEMA PARA MOMENTOS DIFÍCILES

 

Permíteme decirte

que si el frío alambre del oscuro invierno

hiende sus oxidadas púas sobre tu garganta,

nada está perdido todavía.

 

Y si ahora tu cuerpo es objeto de cóleras

comunicables paseándose por él para hacerle ruina,

mira cara a cara a la vida

aunque la afiliación del hombre

sea con la muerte.

 

Hay un pacto de honor entre la vida y la muerte,

un grano de misterio

que porfía en medio de cualquier desastre

y no se cansa de arder,

fiel al arca de las visiones cuyo único tiempo

está grabado en tu memoria.

 

Permíteme decirte

que así se flota como una estrella

cuya luz quiere ser robada. Así se aguanta

hasta el próximo diluvio. Así se aprenden

himnos que logran despertar estatuas.

Así tu sombra viaja todos los días

con los ojos llenos de pájaros y enigmas.

 

Este es un vals privado que acompaño de violines

para que solo tú recuerdes.

Tú, que quieres vivir con los huesos completos.

Tú, que has ido quitando telarañas de la casa paterna.

 

Tú, que sorbes poesía como medicamento del alma.

Tú, que tienes voluntad de seda y acero.

Tú, que deseas oír el zumbido de los cometas.

Tú, que sabes de alegrías y lamentaciones.

Tú, que aspiras abrazar todo aquello que mana del amor.

 

Permíteme decirte

que el firmamento no se ha gastado todavía

y que hay principio y hay continuación

en esta guía de viaje cuyo destino está más abierto

que los sueños.

 

¿Acaso no has visto tantas aflicciones en los pasillos,

tantas grandes letras negras

dando cuenta de vencidos rostros?

 

Los ramajes del habla están contigo

y sigues destetándote con nieve derretida,

combatiendo más allá de la víspera

apoyada en el aliento esencial de los creyentes.

 

Menos sollozos en momentos difíciles.

Menos equívocas realidades.

Menos músicas enmudecidas.

Menos llamas que no queman.

Menos campanas enmohecidas.

Menos desórdenes dispuestos a hacerte volar

de nuestros ojos.

 

Yo sé que tu salud responde a la llamada

de mi voz bordadora de entusiasmo.

Y aunque no está en mis manos renovarte

las células favorables,

soplo en tus venas para quitar fiebre al calvario

y anunciar que algún suceso alegre

picoteará tu cena de las noches venideras.

 

Permíteme decirte

que la cita no está convenida

y que debes volver a podar los rosales

(como en el pasado, como en el futuro),

viviendo felizmente con la vida que te sobrevive.

 

Así es:

la vida es una historia contada por pastores

cuyo pregón genera temblor en nuestros pechos

y en el polvo profundo

y en el resplandor que nos resucita.

 

Te digo y te vuelvo a decir

que toda cascada de tribulaciones se hará trizas

mientras estés visitada

por el hijo de los terrestres testimonios.

 

En este mundo

dientes viejos resultan las angustias,

y por ello,

para tu cuello,

elaboro con palabras balsámicas

este collar que sabrá

cómo calentarte durante el invierno.


Alfredo Pérez Alencart



martes, 14 de septiembre de 2021

Reflexionar con Mario Benedetti


Síndrome

Todavía tengo casi todos mis dientes

casi todos mis cabellos y poquísimas canas

puedo hacer y deshacer el amor

trepar una escalera de dos en dos

y correr cuarenta metros detrás del ómnibus

o sea que no debería sentirme viejo

pero el grave problema es que antes

no me fijaba en estos detalles.

jueves, 9 de septiembre de 2021

Los nuevos desconocidos


¿Cuántas personas habremos metido en el cajón del olvido sin querer? En tiempos de pandemia, con nuestros rostros velados por una mascarilla previsora de negros presagios, nos han presentado a gente que seguirán siendo desconocida el día después. No vemos sus caras, sólo unos ojos que quizás recordaremos en función de su expresividad. 

 

Difícilmente rememoraremos esas caras según pasen los días. Las presentaciones en pandemia son vacías, sin recorrido de futuro, un mero acto protocolario de tiempos recientes pero lejanos. No evocaremos sus caras y por ende sus nombres porque un nombre sin cara que combinar está condenado a desaparecer. 

 

Sólo los que lleguen a nuestras vidas en estos tiempos permaneciendo cerca y en nuestro devenir diario tendrán el derecho de reconocimiento en el futuro y quizás algún día podamos ver su rostro completo. El resto se difuminará en algún lugar más allá del recuerdo porque ni siquiera a ello tienen derecho.

sábado, 4 de septiembre de 2021

Poesía: Gloria Fuertes


En las noches claras 

En las noches claras,

resuelvo el problema de la soledad del ser.

Invito a la luna y con mi sombra somos tres.