martes, 31 de mayo de 2016

Cuento zen: la taza de té

Es conocida la historia de Nan-in, un Maestro japonés que vivió en la era Meiji, y lo que le sucedió con un profesor universitario que fue a visitarlo intrigado por la afluencia de jóvenes que acudían al jardín del Maestro.

Nan-in era admirado por su sabiduría, por su prudencia y por la sencillez de su vida, a pesar de haber sido en su juventud un personaje que había brillado en la Corte. Aceptaba en silencio que algunos se sentaran con él al caer de la tarde, pero no debían importunarlo después de la meditación. Entonces, parecía algo serio y hasta hosco, pero no era más que la necesaria readaptación mientras trabajaba en su jardín, pelaba patatas o remendaba la ropa.

El prestigioso profesor se hizo anunciar con antelación haciendo saber que no disponía de mucho tiempo, pues tenía que regresar a sus tareas en la universidad.

Cuando llegó, saludó al Maestro y, sin más preámbulos, le preguntó por el Zen. Nan-in le ofreció el té y se lo sirvió con toda la calma del mundo. Y aunque la taza del visitante ya estaba llena, el Maestro siguió vertiéndolo. El profesor vio que el té se derramaba y ya no pudo contenerse.

—¿Pero no se da cuenta de que está completamente llena? ¡Ya no cabe ni una gota más!

—Al igual que esta taza, –respondió Nan-in sin perder la compostura ni abandonar su amable sonrisa—, usted está lleno de sus opiniones. ¿Cómo podría mostrarle lo que es el camino del Zen si primero no vacía su taza?

Airado, el profesor se levantó y con una mera inclinación de cabeza se despidió sin decir palabra.

Mientras el Maestro recogía la taza y limpiaba el suelo, un joven se acercó para ayudarle.

—Maestro, ¡cuánta suficiencia! Qué difícil debe de ser para los letrados comprender la sencillez del Zen.

—No menos que para muchos jóvenes que llegan cargados de ambición y no se han esforzado por cultivar las disciplinas del estudio. Al menos, los estudiosos ya han hecho una parte del camino y tienen algo de lo que desprenderse.

—¿Entonces, Maestro, cual es la actitud correcta?

—No juzgar, y permanecer atento.

domingo, 22 de mayo de 2016

Poesía: Susurros


Los susurros en la noche nos delatan,

Palabras de amor que vuelan sobre el mar

Mientras sucumben las pasiones que desatan

El baile de los cuerpos a la par.

 

Los senderos sinuosos que camino

Por valles de montañas blancas,

Bosques de tono rojizo que el desatino

Me hacen recorrer al alba.

 

Me pierdo en la noche de los deseos

Frente a la luces de dos faros vigilantes,

Acelerando el paso cuando veo

La cadencia de los dedos errantes.

 

El ritmo del silencio que acompaña

La vida en movimientos cortos,

Agitación de almas que entraña

El éxtasis de los sueños locos.

 

Confluyen en el aire cuatro pupilas

Formando con sus iris un círculo cerrado;

Manos entrelazadas, pieles vencidas,

La meta es un paraíso soñado.

martes, 17 de mayo de 2016

Poesía: Soñamos

Regamos de ilusiones

Corazones compartidos,

Sembramos de esperanzas

Caminos sin sentido,

Buscamos en las canciones

Las palabras que perdimos

En el diccionario de los sueños;

Perseguimos sentimientos y sensaciones

En los abrazos que nos dimos

Al calor de un sueño nuevo.

 

Soñamos en un mañana presente

Que nos rescate del tiempo y de sus horas,

Buscamos en el fondo de nuestra mente

Todas nuestras verdades…todas.

lunes, 16 de mayo de 2016

Decía Samuel Johnson

Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.